Eliminar los impuestos que más afectan la competitividad es una condición necesaria para sostener el crecimiento. Sin embargo, si la única estrategia consiste en esperar que el crecimiento económico genere el espacio fiscal para bajar la carga tributaria, los plazos podrían extenderse mucho más de lo deseable. La austeridad fiscal, siendo indispensable, no alcanza por sí sola y plantea una alternativa para acelerar el ordenamiento tributario, alerta la Fundación Mediterránea.

¿Cuánto tiempo demandaría eliminar los impuestos más distorsivos con una estrategia gradual? Aun suponiendo un crecimiento sostenido del 3,3% anual, la Nación necesitaría 11 años para eliminar las retenciones y el impuesto al cheque. En las principales provincias, el plazo oscilaría entre 14 y casi 20 años para remover los impuestos sobre los Ingresos Brutos y el de Sellos, explica Osvaldo Giordano, presidente del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral).

¿Cómo eliminar o sustituir los impuestos distorsivos?

Según Giordano, el debate sobre el sistema tributario parte de dos premisas centrales. La primera es que resulta prioritario y urgente avanzar en un ordenamiento integral. No es posible crecer de manera sostenida con una estructura impositiva que le quita competitividad a la producción y desalienta la inversión. Son muchos los temas a resolver, pero el más importante es eliminar los impuestos más distorsivos: derechos de exportación, impuesto sobre los débitos y créditos bancarios, Ingresos Brutos, Sellos y tasas municipales que gravan las ventas. Estos tributos deben ser la prioridad, aunque removerlos no es sencillo: en conjunto generan más de 7% del PBI de recaudación y son pilares del financiamiento de los tres niveles de gobierno.

"Los gobernadores deben eliminar impuestos distorsivos como Ingresos Brutos", afirmó el viceministro de Economía en Tucumán

La segunda premisa es que el ordenamiento tributario no puede hacerse a costa de poner en riesgo el equilibrio fiscal. Después de años de desorden macroeconómico, establecer alivios tributarios sin financiamiento sería muy contraproducente. La solvencia fiscal también es una condición indispensable para crecer de manera sostenida y, por lo tanto, es necesario encontrar una forma de compensar la pérdida de ingresos que generaría la eliminación de los impuestos más distorsivos.

Cristiano Rattazzi: “Las regulaciones y los impuestos distorsivos son la tragedia de las empresas”

Audacia y creatividad

A la austeridad en la administración del gasto hay que sumarle audacia y creatividad en la reforma tributaria. Mejorando la recaudación de los buenos impuestos se puede avanzar más rápido en la eliminación de los malos impuestos. En este aspecto, Giordano considera que en los tributos que gravan las ventas se da el caso más importante e ilustrativo. “Es una aberración que, por un mismo hecho imponible, el contribuyente esté obligado a pagar tres tributos: IVA, Ingresos Brutos y tasa municipal. Avanzar hacia un esquema tipo “Súper IVA” permitiría recaudar lo mismo con un impuesto más neutral, transparente y fácil de controlar”, expresa. Y acota: “un IVA bien diseñado ayuda a reducir la evasión, simplificar la administración y evitar daños sobre la competitividad”. Bajo la misma lógica, se podrían eliminar rápidamente los derechos de exportación sin pérdidas de ingresos, cobrando mejor Ganancias y Bienes Personales.